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El fuego se desvanece

La mejor forma que tengo para medir la temperatura de lo que sucede en Cuba actualmente en temas políticos y sociales, es observar las conversaciones y el comportamiento de aquellas personas con las que aún tengo contacto dentro de la Isla. Me refiero por supuesto a mis amigos y familiares.

Quizás la realidad de todos ellos sea muy particular y pueda estar distorsionada, quizás no es el medidor más fiable, pero si me baso en ese método, podría decir que el fuego de aquel pueblo enardecido que salió a las calles a gritar Libertad el 11 de Julio del 2021, poco a poco se ha desvanecido, de hecho mi sensación real es que de ese fuego simplemente quedan ascuas y cenizas.

No voy a culpar aquí a nadie que haya desistido al perder el impulso. Mucho menos voy a culpar al cubano que tuvo el valor de salir a las calles, o al que prefirió no meterse en problemas y quedarse en casa. Mi posición siempre ha sido clara en ese sentido, desde afuera todo es más fácil y como no estoy adentro, haciendo, no le voy a pedir a nadie que haga.

De todos modos yo sabía que esto iba a pasar, porque como si fuese una maldita condena, la historia se repite y seguimos viendo lo mismo con lo mismo. La represión y las amenazas por parte de la Dictadura siguen funcionando, y tienen la fuerza suficiente para callar a todas esas voces que en algún momento, en ese lapso de tiempo marcado por la esperanza, gritaron todo lo alto que pudieron creyendo en un cambio que desgraciadamente jamás llegaría.

Aunque tampoco se puede ser tan absoluto, un cambio hubo en la mentalidad de muchas personas, que quizás ahora no se vea, pero tal vez en un futuro si. Lo que no se puede negar es que ese estallido social quedó grabado con fuego en la memoria de los que vimos el suceso.

Vuelve la aparente calma, la continuidad, incluso circula por ahí un video de una supuesta periodista encarando al títere que dice ser Presidente, que no sé si sea real, o simplemente un montaje para intentar una vez más, hacerle creer a la opinión pública de que en Cuba, hay libertad de expresión.

Y mientras tanto en redes sociales son los mismos lo que siguen con su “lucha” y su intento de oposición. Los mismos, algunos adentro, algunos afuera, pero los mismos. Incluso diría que algunos menos, por aquello de la extorsión a los que muchos son sometidos. En fin, que al parecer nada ha cambiado.

Willy Chirino posiblemente muera y nunca verá ese día que viene llegando. Pero no es tu culpa Willy, o si, porque los de afuera (incluyéndome e incluyéndote) tampoco hemos hecho nada efectivo. Y hablando de efectivo, algunos si se han embolsado bastante efectivo en su bolsillo.

El momento fue oportuno para vender banderitas cubanas, carteles, ropa, merchandise patriótico, para incluso, que algunos “líderes de opinión” incrementaran su rating en YouTube y plataformas similares. No tengo que mencionar sus nombres, ustedes saben perfectamente quienes son, los mismos que llevan años ladrando, pidiendo un cambio, haciendo campañas, para que en el momento de la verdad, ninguno de ellos tuviera un plan de acción, algo que apoyara el estallido ocurrido en la Isla.

“Manténganse en las calles”, pedía el influencer del Turbante, mientras se iba de vacaciones a sabrá Dios donde, y tenía su nevera llena de comida y Coca Cola en la comodidad de su rancho. Y ustedes, bueno, algunos de ustedes, como idiotas lo tenían (junto a otros más) en un pedestal, creyendo que traerían algún cambio. El único cambio que ha visto esa persona, es ver cómo su fortuna crece a costa de incrédulos, ingenuos e ignorantes.

Para la único que hemos servido los de afuera, es para lanzar gritos sordos y exigencias vacías que no pasaron ninguna frontera. Para dar falsas esperanzas y poco más. Para gastar combustible en una viaje por mar y lanzar fuegos artificiales que ni siquiera el 0.1% de los cubanos pudo apreciar.

Si quieren estos “influencers” avivar de nuevo la llama, tocará dejar la comodidad de “ladrar” desde la distancia y emplear los recursos y los dineros ganados en Internet, contando lo que ya todos sabíamos, pero que nos entreteníamos volviendo a escuchar. Usar ese dinero, esos recursos, ese efectivo ganado a costa de que se sigan haciendo sacrificios, debería ser puesto en mano de los que realmente quieren Libertad para Cuba.

Pero tampoco se trata de que los de afuera vayan a solucionar lo que los de adentro no quieren resolver. Esto tiene que ser parejo para que funcione, pero el fuego se desvanece..

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